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“¿La Cultura Esta Perdida?”

Reflexiones sobre el pensamiento de Zygmunt Bauman.

 Por los años noventa y cuatro y en oportunidad de celebrar el veinte aniversario de nuestra Institución, se realizó en la Sala de Exposiciones de Cinemateca Pocitos de la ciudad de Montevideo, una muestra que se denominó: “Casualidad o ¿Causalidades?”.

Obra colectiva a la cual se había invitado a los egresados de nuestros cursos.
 

  Sobre soportes textiles, de igual tamaño que cubrían desde el techo al piso, cada participante en forma individual fue construyendo su visión del ser humano, sin perder de vista el conjunto que se iba creando.
En contacto permanente, en un mismo espacio y tiempo se iba procesando la experiencia. Casi al finalizar se reflexionó sobre lo realizado hasta el momento, si bien los muros estaban bien resueltos, no lo estaba el espacio circundante.
Dado que el material predominante de los murales era el papel, se resolvió crear formas volumétricas del mismo material. No habría detalles las formas sólo debían sugerir.
Allí se plantó, la semilla que actualmente denominamos Intervenciones Urbanas.
Luego dos talleres. Uno en el marco del Congreso de la Federación Uruguaya del Magisterio, en la cual incluimos percusión y otra durante la 1º Convención Nacional de la Danza de la Danza en la cual incluimos movimiento corporal integrado a las formas resultantes. El primer taller estaba planificado realizarlo al aire libre en una plaza céntrica, hecho que no fue posible debido que a la hora del evento se desprendió una lluvia torrencial.
Esa cristalina lluvia, alimentó la simiente de las actividades que luego vendrían. 

 

SURGE EL PROYECTO


Las Intervenciones Urbanas, no son eventos aislados sino un proyecto que perdura en el tiempo. Se comienzan a programar con tres o cuatro meses de antelación a la fecha de realización. Es un largo proceso, se parte de una línea temática, que se va ajustando con los aportes del grupo y modificando cuando comienzan a intervenir los técnicos en música, danza, palabra, todos ellos, coordinados por un director que les va dando unidad al proyecto.

En el devenir del trabajo, van surgiendo reflexiones que muchas veces no son satisfechas, que se van esfumando, al encontrar satisfacciones en la concreción de las investigaciones propuestas.
¿Esto es arte?, una de las preguntas que surgía frecuentemente.
Al tomar distancia del evento hemos procurado, acercar algunas ideas, que nos aproximan a una respuesta.
En esta búsqueda nos relacionamos con el pensamiento de Zygmunt Bauman,  que reflexiona principalmente sobre las tensiones en las que se constituye la identidad en nuestro tiempo. Este pensador, nace en una ciudad alemana que se convirtió en territorio polaco al final de la Primera Guerra Mundial, luego se refugia en la Unión Soviética y posteriormente se radica en Inglaterra.

Bauman sostiene que nuestras ciudades son metrópolis del  miedo. Ello se evidencia, al realizar un simple recorrido por la ciudad, rejas en puertas y ventanas, guardias privados por doquier, alarmas, compañías de seguridad proliferan por doquier, esto sumado a las denominadas zonas rojas, donde no entran servicios de transporte, ambulancias, etc.
    Aceptamos esta realidad como normal, lógica e inevitable. Somos hoy: “adictos a la seguridad pero siempre inseguros de ella”.
    La diversidad es vista como una amenaza y no como forma de enriquecimiento cultural.
La ciudad hoy ya no es un resguardo, sino el origen de los peligros.
 Los recelos son variados, imaginarios o reales: violencia, desempleo, accidentes. El miedo impera.
La sociedad ha perdido su capacidad regularse en forma natural.
“El mundo de la vida cotidiana fue perdiendo su obviedad y la «transparencia» de la que había gozado en el pasado.”
“Las funciones humanas, los recorridos significativos,  que hasta ahora se mantienen indiscutidos, que mantenían cierta permanencia, carecen de caminos claros. “

Para Bauman la identidad en esta sociedad de consumo se metamorfosea. Es ondulante, espumosa, resbaladiza, acuosa, tanto como su metáfora preferida: la liquidez.
La característica contraria es lo sólido, como todo aquello que es duradero, confiable, predecible y controlable.

LA SOCIEDAD SÓLIDA


   {mosimage} Los artefactos y eventos humanos de una sociedad sólida son  todos aquellos que se pudiera confiar, volviendo al mundo imaginable que pudiera controlarse. Lo sólido no fluye pero incidente que analizaremos mas adelante puede volver a su forma original.

Siguiendo el hilo de pensamiento de Bauman: “podríamos preguntarnos además hasta qué punto esos “sólidos” no estaban de antemano resentidos, condenados y destinados a la licuefacción, ya que se habían oxidado y enmohecido, tornándose frágiles y poco confiables.
Los primeros sólidos que debían disolverse y las primeras pautas sagradas que debían profanarse eran las lealtades tradicionales, los derechos y obligaciones acostumbrados que ataban de pies y manos, obstaculizaban los movimientos y constreñían la iniciativa.
Para encarar seriamente la tarea de construir un nuevo orden (¡verdaderamente sólido!), era necesario deshacerse del lastre que el viejo orden imponía a los constructores. “Derretir los sólidos” significaba, primordialmente, desprenderse de las obligaciones “irrelevantes” que se interponían en el camino de un cálculo racional…”

    Los efectos de esta licuefacción significó también en el plano económico, producto de una sociedad de consumo, la desregulación, la liberalización salarial, la flexibilización laboral, por todos conocidas en una sociedad neoliberal.
    También una de esas particulares es el proceso individualización social. El ser humano se ha vuelto individualista, receloso, temeroso, por ello se debatirá sobre cuales son las posibles disyuntivas para recrear lo social y el accionar comunitario en una época en que los vínculos se han vuelto profundamente “fluidas”, efímeras, fugaces y gaseosos.
    “Los tiempos modernos encontraron a los sólidos premodernos en un estado bastante avanzado de desintegración; y uno de los motivos
más poderosos que estimulaba su disolución era el deseo de descubrir o inventar sólidos cuya solidez fuera – por una vez – duradera, una solidez en la que se pudiera confiar y de la que se pudiera depender, volviendo al mundo predecible y controlable.”

DE LO SÓLIDO A LO LÍQUIDO


    La sociedad de consumo juega en esto un papel preponderante. Muchos aspectos de la violencia actual surgen ante la imposibilidad de acceder a crear una individualidad acorde a las exigencias de las novedades que permanentemente crea el mercado.
La presión comercial lo absorbe todo y las relaciones se miden en términos de costo y beneficio.
 El cambio y el movimiento son permanentes, las verdades de hoy, mañana se desvirtúan. La desaparición de modelos a los que recurrir  claramente, provoca un sentimiento de incertidumbre, y vulnerabilidad.
 He aquí entonces la crisis de los artefactos o eventos estables, la crisis de los sólidos: “los sólidos conservan su forma y persisten en el tiempo: duran, mientras que los líquidos son informes y se transforman constantemente: fluyen. Como la desregulación, la flexibilización o la liberalización de los mercados”.
Bauman señala: “los líquidos, a diferencia de los sólidos, no conservan fácilmente su forma. Los fluidos, por así decirlo, no se fijan al espacio ni se atan al tiempo. En tanto los sólidos tienen una clara dimensión espacial pero neutralizan el impacto –y disminuyen la significación – del tiempo (resisten efectivamente su flujo o lo vuelven irrelevante), los fluidos no conservan una forma durante mucho tiempo y están constantemente dispuestos (y proclives) a cambiarla; por consiguiente, para ellos lo que cuenta es el flujo del tiempo más que el espacio que puedan ocupar: ese espacio que, después de todo, sólo llenan “por un momento”. En cierto sentido, los sólidos cancelan el tiempo; para los líquidos, por el contrario, lo que importa es el tiempo.
En la descripción de los sólidos, es posible ignorar completamente el tiempo; en la descripción de los fluidos, se cometería un error grave si el tiempo se dejara de lado.”
    ¿Qué se diluye?: los vínculos interpersonales, los vínculos entre lo individual y lo colectivo, “las estructuras de comunicación y coordinación entre las políticas de vida individuales y las acciones políticas colectivas”

SOCIEDAD LÍQUIDA


Bauman sintetiza su pensamiento en las siguientes expresiones: “La caracterización de la modernidad como un “tiempo líquido” … da cuenta del tránsito de una modernidad “sólida” – estable, repetitiva – a una “líquida” – flexible, voluble – en la que las estructuras sociales ya no perduran el tiempo necesario para solidificarse y no sirven de marcos de referencia para los actos humanos.
Vivimos un tiempo líquido, en el que ya no hay valores sólidos sino volubles; en el que los modelos y estructuras sociales ya no perduran lo suficiente como para enraizarse y gobernar las costumbres de los ciudadanos y en el que, casi sin darnos cuenta, hemos ido sufriendo transformaciones y pérdidas como la renuncia al pensamiento, la separación del poder y la política en un mundo en el que el verdadero Estado es el dinero y, entre otros dramas, la renuncia a la memoria, puesto que “el olvido se presenta como condición del éxito”.
La “fluidez” es la cualidad de los líquidos y los gases. “sufren un continuo cambio de forma cuando se los somete a esa tensión”. Este continuo e irrecuperable cambio de posición de una parte del material con respecto a otra parte cuando es sometida a una tensión constante constituye un flujo, una propiedad característica de los fluidos.
Los fluidos se desplazan con facilidad. “Fluyen”, “se derraman”,“se desbordan”, “salpican”, “se vierten”, “se filtran”, “gotean”,“inundan”, “rocían”, “chorrean”, “manan”, “exudan”; a diferencia de los  sólidos, no es posible detenerlos fácilmente –sortean algunos obstáculos, disuelven otros o se filtran a través de ellos, empapándolos. Emergen incólumes de sus encuentros con los sólidos, en tanto que estos últimos – si es que siguen siendo sólidos tras el encuentro – sufren un cambio: se humedecen o empapan. La extraordinaria movilidad de los fluidos es lo que los asocia con la idea de “levedad”. Hay líquidos que en pulgadas cúbicas son más pesados que muchos sólidos, pero de todos modos tendemos a visualizarlos como más livianos, menos “pesados” que cualquier sólido. Asociamos “levedad” o “liviandad” con movilidad e inconstancia: la práctica nos demuestra que cuanto menos cargados nos desplacemos, tanto más rápido será nuestro avance.”

ARTE LÍQUIDO


    Estas características que presenta la sociedad, abarcan por supuesto al arte. Bauman se pregunta: Arte ¿líquido?, en su libro homónimo.
    Este género de arte pretende remover lo eterno, lo inalterable.
En contraposición, las pirámides, allí están como testigos de su época en los confines de la historia. El arte se ocupó durante siglos de lo inmortal, congelando el tiempo.
    El arte líquido pretende liberar al tiempo de sus fórceps.
    “…los artistas líquidos ya no utilizan materiales marmóreos que desafían el paso de lo temporal, sino “frágiles y friables”, pasajeros. Se utiliza todo aquello que se asemeja al tiempo voluble. El desecho, lo desechable, sube a escena para no-permanecer.”
    Hoy conviven formas artísticas diversas entre lo sólido y lo líquido. Muchos “artistas diseñan y montan instalaciones que son happenings: duran lo que dura la exposición. Acabada ésta se desmontan y desaparecen. Crean obras que quedarán expuestas a las inclemencias del tiempo y que acabarán desintegrándose”.
    ¿Podría percibirse las experiencias que concretamos en las Intervenciones Urbanas a las corrientes de “arte líquido?”.
    Creemos que en cierto aspecto sí, pero no acompañando la permanencia de estas representaciones, sino como semilleros ferméntales de investigación y exploración, hacia nuevas formas sólidas.
    Estas  representaciones donde el papel es la materia prima, diluyen los temores y los miedos del construir marmóreo al saberse efímeros, permitiendo explorar   sus posibilidades de formas textura y los cambios temporales a partir de la incidencia de la luz sobre la misma.

COLOFONES


La sociedad de consumo ha creado el homo oeconomicus y consumens,
quien reduce todo en términos de utilidad y beneficio, descartando el concepto instituyente de cualquier grupo humano, la solidaridad y donde el verdadero Estado es el dinero.
 “Temeroso él mismo de ser consumido y luego arrojado a la basura, se parapeta tras los muros de la privacidad y procura que nada, ni siquiera el amor, le altere y le haga sentir extraño, entablando con los demás una versión más de ese juego de la convivencia humana que a diario nos enseñan los diferentes programas estrellas de la tele-realidad, donde la supervivencia es la meta y ganar dicho juego pasa por saberse servirse de los otros para explotarlos en beneficio propio, evitando el destino final de los desechados.”
En nuestra época en que todo es desechable, descartable, y en la cual nos sentimos de igual manera, superfluos, infecundos y resistidos, el contrasentido es no buscar formas donde se valore el reforzamiento vincular.
“Sus consideraciones sobre esta nueva fragilidad de los vínculos amorosos pretenden ser, ante todo, una llamada de atención acerca del preocupante desmoronamiento de la solidaridad en una sociedad cada vez más individualizada, donde el amor al prójimo se ve sustituido por el miedo al extraño.”
Se observa una profunda fragilidad de los vínculos humanos

Hemos transformado las ciudades en urbes del  miedo, el ser humano se ha vuelto individualista, receloso, temeroso.

La diversidad es visualizada  como un peligro y no como forma de enriquecimiento mutuo.

Se ha impuesto la cultura de la inmediatez y esto: “Se han convertido incluso en necesidades reales para muchas personas, cuyas mentes sólo se alimentan […] de cambios súbitos y de estímulos permanentemente renovados […] Ya no toleramos nada que dure. Ya no sabemos cómo hacer para lograr que el aburrimiento dé fruto.”
Se ha renunciado a la memoria y al reconocimiento del patrimonio cultural y las experiencias exitosas, ignorándolas.
Vivimos una era en que la instantaneidad es un valor, no se apela a los procesos, todo debe ser concretado ya.
“…lo “grande” no sólo ha dejado de ser “mejor”, sino que ha perdido cualquier sentido racional. Lo pequeño, lo liviano, lo más portable significa ahora mejora y “progreso”. Viajar liviano, en vez de aferrarse a cosas consideradas confiables y sólidas –por su gran peso, solidez e inflexible capacidad de resistencia –, es ahora el mayor bien y símbolo de poder.”

    El arte en estas circunstancias es efímero, poco duradero.

“Recordemos, sin embargo, que todo esto no debía llevarse a cabo para acabar con los sólidos definitivamente ni para liberar al nuevo mundo de ellos para siempre, sino para hacer espacio a nuevos y mejores sólidos; para reemplazar el conjunto heredado de sólidos defectuosos y deficientes por otro, mejor o incluso perfecto, y por eso mismo inalterable.”

Y es en este sentido que se dirige nuestro proyecto.

Trabajamos sobre la noción de resiliencia entendiendo esta, como el sentido natural de supervivencia del ser humano de sobreponerse a sus problemas, de reaccionar y recuperarse ante adversidades y al mismo tiempo aprender de sus errores.
Este término que proviene de la ingeniería y hace referencia a la capacidad o tendencia que tiene un sólido para recuperar su forma original después de sufrir una presión deformante.
Se ocupa de los aspectos fuertes del individuo, promoviendo sus potencialidades, permitiendo desarrollarse, tomando como base la idea del valor de la diferencia y la diversidad.
    La importancia de este concepto articula la estrecha interacción individuo- ambiente reconstruyendo su proyecto de vida personal y comunitaria y estimulando factores internos como la autoestima, la creatividad, así como también los externos como el tejido social de sustento, que implican estimulación de la socialización.

EN LA  RECONSTRUCCIÓN DE LO SÓLIDO.


    Algunas consideraciones finales sobre el sustento de las Intervenciones Urbanas:
           Puede considerarse arte líquido pero tiende las bases para etapas futuras sólidas y permanentes.
    Busca recobrar la memoria a partir del trabajo sobre el patrimonio tangible e intangible
    Permite elaborar los miedos.
    Promueve la experimentación y la investigación del hecho estético.
    Reivindica lo social por medio del trabajo grupal, reelaborando los narcisismos individuales.
    Abre el camino hacia la libertad expresiva, para que a partir de esa libertad descubierta, el creador, pueda encontrar el lugar donde establecerse y encontrarse.
Escapa de los circuitos comerciales del arte, realizando el proyecto sólo por lo que él significa.
Reconstruye el tejido social fortaleciendo los vínculos y reforzando los aspectos individuales positivos.
Reflexiona sobre  nuestra ubicación en el espacio ciudadano, el hábitat, la relación individuo-colectivo, espacio privado-espacio público y los límites, e incluso tomar conciencia de las relaciones sociales.
Fortalece la creación no de uno sino de todo el grupo, de los plásticos, de los músicos, de los bailarines, de los actores, de los escritores, con un criterio de libertad expresiva y cuya concepción estética se va decantando durante el proceso.
Transmite ideas, emociones, conceptos, sueños, trasformándose en acontecimiento artístico, que va rescatando el patrimonio intangible de la comunidad, reflexionando sobre su identidad.
Evita los mensajes abstractos e indescifrables, se trabaja con la esencia de una idea, en la cual el auditorio va internándose a medida que el evento avanza.
Desarrolla la observación y por consiguiente la educación visual, tratando además de incrementar la capacidad de escucha, por momento todo se detiene y solo la voz del poeta dialoga con el público, provocando el involucramiento y la reacción del espectador.

    Arte líquido que no puede ser la respuesta del futuro del arte, sino transición hacia nuevas etapas sólidas.

Zygmunt Bauman es autor  de los libros:

Modernidad líquida. Buenos Aires. Fondo de cultura económica. 1999
Amor líquido: acerca de la fragilidad de los vínculos humanos. México D.F. Fondo de cultura económica. 2005
Vida Líquida. Barcelona. Ediciones Paidós Ibérica. 2006.
Tiempos Líquidos. Barcelona. Tusquets Editores. 2007
Arte, ¿líquido? Ediciones Sequitur, S.L. 2007